Tortas bellas, mas no apetitosas

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Desde hace tiempo se puso de moda el uso de fondant para decorar pasteles, lo que ha significado una expansión importante en las fronteras de las posibilidades y creatividad en la “pastelería”.  Ahora más que nunca las tortas son trampantojos, juegos de formas que se sintonizan con la ocasión pero se divorcian de la apetitosidad.

En nombre de la estética sacrificamos el sabor, la textura, el corpus del pastel: biscocho y cubierta. No lo niego, las tortas decoradas con fondant son visualmente impactantes, como si pudiésemos materializar cualquier idea que pase por nuestra mente.

Pero en este caso, me mueve el sabor.  Las clásicas cubiertas que al partir el trozo de torta con un tenedor, une lo seco y lo húmedo, lo suave y lo crujiente, el sabor del chocolate, el merengue o el mazapán con un biscocho que puede contener crema, confitura o frutas.

El pastel es el postre de la velada, el cierre perfecto. No un mamotreto decorativo, que puede cubrir un buen ponqué. Me parte el corazón ver trozos enteros de fondant desechados, porque en algo estamos todos claros: sabe horrible, es incomible. Simplemente, desmembramos las tortas.

Antes de toda la revuelta que han causado programas como Ace of Cake y Cake Boss, hace más de 10 años en el canal 8 un programa llamado “Nuestra Mañana”, transmitía el paso a paso de las cubiertas a diario, de ahí se hicieron famosas Teresita Chuecos, Arianni, Fredda Claudet, entre muchas otras. Y no lo voy a negar, es toda una industria, que ha calado en el público y eso lo respeto. Además de una fuente de ingresos para mucha gente.

Sin lugar a dudas, el fondant es maleable, moldeable, estable, admite cualquier sabor, color e impresión. Se trata de un producto atractivo. Pero para mi gusto, no es apetitoso, y ni hablar cuando le agregan escarcha … creo que me podría intoxicar.

Sigo siendo una clásica empedernida, amante del mazapán, las cubiertas de mantequilla, de chocolate, las flores de pastillaje. Me gusta comerme el pastel completo, que solo queden las migas. Tal vez el éxito de Buddy Valastro ha sido el punto intermedio entre los dos mundos, porque no se puede negar que es tremendo pastelero. Pero se trata de un caso excepcional.

El pastel siempre ha sido la vedette de las celebraciones. Imposible ocultarlo en una piñata o una boda, y ahora forma parte de cualquier celebración por la posibilidades de espectáculo que brinda. No puedo ir en contra de lo nuevo o la creatividad, pero añoro con todo mi corazón la vieja pastelería, la suavidad y el rico sabor de las cubiertas, el inconfesable acto de chuparse los dedos llenos de crema y que se me haga agua la boca, que se despierte la golosidad y no solo el show.

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5 Respuestas a “Tortas bellas, mas no apetitosas

  1. Hola Vanessa! Comparto totalmente tus impresiones…añoro las tortas que comprábamos en la Caiazza o en la pastelerìa Villanova (al lado del colegio Gran Colombia) que las adornaban muy bonitas y sencillas, pero el ponqué super suave… gustoso, el relleno de crema pastelera con trocitos de chocolate era simplemente exquisito…ahora las tortas son un espectáculo…pero nada màs…en estos días estaba viendo un programa sobre estas tortas temáticas y vì que le ponen anime en las bases que luego forman parte de la estructura de la torta porque le colocan el fondant, lo “frisan” con crema…en fin…no sè…no me imagino comiendo un pedazo de esa torta a la que tenga que apartarle el anime…Cariños, Mirla
    P.D. Por cierto pendiente de la ruta por la Av. Victoria.

  2. De acuerdo! Ni hablar de las tortas en los cumples infantiles pura decoración y no sabes si morderlas o guardarlas para decorar el cuarto… También añoro las tortas ochentosas de guanábana o piña. Esas gruesas capas de fondant me parecen un horror.

  3. He visto fiestas donde la pastelera debe quedarse a picar la torta porque a la gente le da pena, no sabe por dónde comenzar y no quiere “dañar” la pieza.
    También las he visto que hacen a la perfección el muñequito que quiere el niño o qué sé yo qué alegoría… y los hacen llorar al acuchillarle su personaje favorito para devorarlo en un festín de caníbales.
    Me quedo con mi torta de frescolita.

  4. Totalmente de acuerdo Vane. Los fanáticos del fondant deberían cuidar el bizcocho y el relleno, entonces sí serían piezas dignas de admiración. No nos olvidemos que “la belleza está en el interior” 😉

  5. Mejor no pudo ser escrito, estoy TOTALMENTE de acuerdo con lo expresado en el mismo

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