Comer y beber …. hasta morir

Matarse comiendo. Una muerte, lenta, dolorosa y paradójica, aunque anualmente millones de personas se van al otro mundo por patologías asociadas a la alimentación. Pero de allí a verlo plasmado en la gran pantalla, el impacto puede ser desgarrador.

En 1973, “La Grande Bouffe” (La Gran Comilona) película italo-francesa del director Marco Ferreri, salió a escena y se armó un gran escándalo. Un aviador (Marcelo Mastroiani), un juez (Philippe Noiret), un cocinero (Ugo Tognazzi) y un presentador de televisión (MichelPiccoli), gourmets de paladar negro además de viejos amigos, deciden entregarse sin restricciones a los placeres de la buena mesa hasta lograr un suicido gastronómico colectivo.

“Esta es la gula. La fantasía culinaria inagotable. Un exceso de los imperios. La profunda historia de pantagruélicos banquetes funerales”, tal como expresa Marta Bellucio en su libro “Comida y cine: placeres unidos”. Del placer a la decadencia, de las exquisiteses a verse bañados de mierda, de la abundancia y el lujo, en contraposición al hambre de la que se vive en el resto del mundo, reflejada en unos de los diálogos “Come – persuade Ugo a Michel -. Haz cuenta que eres un niño hindú y pasas mucha hambre y entonces comerás”.

A este film se le han dado múltiples interpretaciones, sobre la sociedad de consumo, las diferencias entre el primer y tercer mundo, análisis políticos, pero para los efectos de este post, solo me centro en el hecho de la muerte encontrada a través de los excesos del paladar, que parecen tan lejanos, pero que a diario los vivimos junto a personas con diabetes, obesidad, intolerancias, por solo mencionar algunas enfermedades. Muchos de esos enfermos prefiere no renunciar – por lo menos totalmente – a dichos sabores, aunque les cueste la vida.

“Si no comes, no te vas a morir!”, alega uno de los personajes convertido en verdugo culinario, ante la flaqueza de voluntad de otro, que ve y encuentra la muerte en cada bocado que consume.

Beberse la existencia
En 1995, la película Leaving Las Vegas del director Mike Figgis, aborda el tema de suicidio a través del alcohol, lo que no puede interpretarse solo como un acto de alcoholismo. Ben Sanderson (interpretado por Nicolas Cage, en un rol que le valió el Oscar) resuelve su crisis personal, viajando a la ciudad del pecado, con una cantidad limitada de dinero en su bolsillo y el cálculo exacto de cuánto alcohol puede adquirir, en un lapso de tiempo determinado hasta encontrar la muerte.
Ben Sanderson entra en una espiral autodestructiva y lúcida, que se sirve del alcohol, con una conciencia que eriza la piel y estremece la conciencia. Nada separado de la realidad pero asumido desde otra perspectiva, considerando que millones de personas de manera inconsciente (¿?), se entregan al licor hasta morir, bien sea alcoholizados o en un accidente.

Definitivamente, una cuestión de enfoque, de la intencionalidad que se le de al mismo hecho. Millones de hombres y mujeres mueren de hambre, pero la misma cantidad fallece de gula. En el cine son pocos los ejemplos referidos al tema, posiblemente porque nos enfrentan con un aspecto íntimo de nuestra propia vida, con los demonios de la decadencia y la debilidad que conviven dentro de todos nosotros de manera muy solapada (aunque tengo mis dudas), ante la fuerza del espíritu humano que nos empeñamos en exaltar.


Nicolas Cage en una escena de Leaving Las Vegas, surtiendo su carrito de supermercado de las armas letales que le ayudarán a alcanzar su objetivo.


El pecado venial de la gula, tomado como inspiración por el asesino John Doe interpretado por Kevin Spacey, en la película SEVEN (1995) del director David Fincher.
Siete asesinatos basados en los siete pecados capitales. Los detectives encargados del caso y finalmente víctimas de la misma trama, son David Mills (Brad Pitt) y Somerset (Morgan Freeman).
John Doe obliga a comer a una persona obesa mientras lo apunta con una pistola, a su lado coloca un recipiente para el vómito. Solo detiene la tortura en dos ocasiones, cuando va a comprar más comida. La víctima muere cuando se le inflama la garganta y sufre de una hemorragia interna.

A continación, una escena de “La Grande Bouffe”, al momento que Ugo muere consumiendo paté ayudado por Andrea, quien es parte fundamental de la trama y testigo de excepción de lo sucedido.

ADVERTENCIA: solo vean este video, si realmente se encuentran de buen humor. Es fantástico, pero puede provocar hasta nauseas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s