Navegada de corazón

Posiblemente es una de las decisiones “tomadas sin pensar” más acertadas de mi vida. Una llamada preguntándome si podía recomendar a algún cocinero o cocinera para el restaurant de la posada Palo Torcido en Margarita, a lo que solo respondí “yo misma soy”.
Todo sucedió muy rápido, la negociación, el menú, el pasaje, los preparativos, casi un acto de fe de parte y parte, pero cuando las cosas han de pasar, simplemente pasan. Un viaje, un empleo de vacaciones que fluyó sin un solo contratiempo, pero que ahora me dejó revuelto el corazón, hubo algo en Margarita que hizo “click” en mi interior.

La Posada:
Palo Torcido está ubicada en Playa Guacuco, con una magnífica vista del mar, es una casa blanca de techo de tejas y pisos de terracota, ventanas y puertas azules, Trinitarias, Amapolas y Crotos. Apenas cuatro habitaciones con las comodidades de un hotel cinco estrellas, atendidos por Ilenia y Carlos. Una pareja encantadora, ella es venezolana y el brasileño. También podría decir, ella es escorpio y el acuario, una combinación que cuando funciona bien da excelentes resultados. Para ellos esa es su casa, y así hacen sentir a sus huéspedes. Un lugar plagado de detalles, de flores, de los sonidos de bambúes y campanas movidos por la brisa del mar. Mi habitación era preciosa, cómoda, con vista a la playa, aún cierro los ojos y conservo intacta la sensación de cada mañana al despertar.

El Restaurant:
Abierto en temporada alta – por los momentos -, solo 40 puestos por reservación. Originalmente, ofrecen cocina thai, fusionada con ingredientes y sabores locales. Una combinación que da para mucho, servida en una terraza fabulosa. Bien atendido, con precios más que justos. Durante la Semana Santa servimos dos menús que básicamente tenían la misma estructura: 4 entradas pequeñas de degustación, un principal a escoger entre cuatro opciones y postre, además de pan calientico a la llegada. Todo hecho en casa, fresco, en porciones generosas pero no grotescas. Cuidamos mucho el tiempo de servicio, la presentación, la temperatura. Gracias a Dios los clientes se fueron más que contentos.

Los compañeros de trabajo:
Terminé entendido que era parte de la aventura, o por lo menos esa locha me cayó allá. Pero el equipo de trabajo estuvo a pedir de boca. Mi asistente era un muchacho cubano llamado Gerson Peralta, quien resultó super eficiente. Bastaba con explicarle una vez lo que quería y lo captaba en el aire. Luego, nos apoyaba en la limpieza la señora Nora, quien estaba pendiente que todo estuviera en su lugar. Carlos atendía la sala con la ayuda de Ilán el mesonero. Además Carlos durante muchos años trabajó en cadenas de restaurantes, una experiencia increíblemente útil. Cada noche fue una aventura, pasaba algo, se llenaron los días de anécdotas, al cansancio lo combatimos con ánimo y buen humor.

Un aparte para Claudio:
Un niño/maestro de tres años cuya alma y corazón es la vida de la posada. Hijo de Ilenia y Carlos, me divertía con sus ocurrencias, con su inagotable imaginación para las travesuras. Cuando estaba nos enloquecía a todos, pero cuando no estaba lo entrañábamos a rabiar.




www.palotorcido.com

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Una respuesta a “Navegada de corazón

  1. Linda historia, hubiera querido estar allí, un inmenso abrazo.

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