Bodegas Cecchi: vino toscano con espíritu de familia


Viñedos de Sangiovese


Más Sangiovese de cerquita, se aprecian los primeros brotes de la primavera


Al fondo viñedos de uva Vernaccia, que solo se da en la inmediaciones del pueblo de San Gimignano. Esas flores rojas son los famosos Papaveros o Moon Flowers, hierbas comunes en el mes de mayo en la región de la Tocana y un poco más al norte de Italia, hermosas pero pueden resultar un dolor de cabeza para los agricultores.

Mi primer contacto con Bodegas Cecchi fue en el pasado Salón Internacional de Gastronomía, cuando conocía a Cesare Cecchi, quien muy gustoso me dijo que estaba invitada a conocer la bodega cuando me diera una vuelta por Italia. Literalmente le tomé la palabra y hasta allá fui a dar, con mi madre incluida, en una visita muy especial.

Barbara Fielder, export manager de la bodega, nos hizo de anfitriona. Una alemana que lleva más de veinte años viviendo en Toscana, está casada con un enólogo y tengo la sospecha que le queda muy poco de su pinta germana, más allá del cabello rubio brillante.

Bodegas Cecchi, se encuentra cerca de la población de Poggibonsi en el corazón de la Toscana y de la región donde salen los vinos Chianti con sus respectiva denominación de origen, identificados con un gallo negro en la etiqueta. En esa región se siembran principalmente uvas Sangiovese, emblemática de la región, Vermentino llevada desde Portugal pero que encontró un buen lugar donde expresarse, Canaiolo y Colorino ambas sembradas en cantidades mucho menores pero que contribuyen a darle complejidad. Muy cerca de allí, en un pueblo llamado San Gemignano, famoso porque a lo lejos parece que estuviera lleno de rascacielos, se siembra la famosa Vernaccia, responsable de vinos blancos muy frescos.

Por su parte, los Cecchi son propietarios de la bodega familiar más grande de la región, en la actualidad su portafolio incluye más de 13 etiquetas con sus variaciones. En una degustación que hicimos al llegar nos sirvieron: Chianti Clásico 2007, Chianti 2007 y Riserva de Famiglia (2005) estos tres presentes en los anaqueles venezolanos, importados por Premium Brands. También probamos Ovieto Clásico, San Giovese 2007, Teuzzo 2006 los cuales están atravesando la pesadilla de los trámites para ingresar al mercado criollo. Por último, tres vinos que no llegan a Venezuela: Litorate 2008 elaborado a base de Vermentino, un vino blanco muy fresco cuya etiqueta ostenta un símbolo etrusco que significa prosperidad y Bonizio 2007, que además de Sangiovese contiene un 10% de Merlot, cepa poco común en esta región.

Las instalaciones como suele suceder con las bodegas en general son preciosas, un edificio nuevo que apenas lleva tres años de inaugurado, con una bodega subterránea y muy fría como lo son todas. Visitamos la embotelladora, la casa de huéspedes, las oficinas y los viñedos. Tuvimos la suerte de toparnos con la Sra. Ana, madre de los hermanos Cecchi, muy amable y activa. Esto me lleva a pensar que hay que beber mucho vino y de buena calidad, para tener una vida larga y activa.

Andrea Cecchi es el enólogo de la bodega y Césare se encarga de la parte comercial, una dupla que ha dado excelentes resultados. La bodega ha crecido mucho en los últimos años, como ha pasado con muchas otras a nivel mundial, porque este mercado ha experimentado un crecimiento interesante, que con la “crisis” veremos a dónde va a parar.

Los viñedos en la Toscana estaban verdes, muy verdes. Aún no brotaban las flores, pero el paisaje es cautivador, salpicado de Papaveros y acompañado de Olivos y Cipreses por doquier. Cualquier historia que hayan escuchado sobre esta región de Italia es cierta, y es posible que el interlocutor se haya quedado corto. Me gustó mucho esta visita, más allá del excelente trato que recibimos, la familiaridad está en todos lados, los vinos son excelentes y fue una oportunidad perfecta para conocer los caldos italianos, de los que pienso empaparme aún más.


Bodega donde reposan los vinos reserva.


Parte del portafolio que ofrece Bodegas Cecchi, todos los presentes en la cata dirigida por la sommelier de la bodega. De estos tres se pueden encontrar en los anaqueles venezolanos: Chianti, Chianti clásico y Riserva di Famiglia. Tres se enfrentan en este momento al tema de los permisos: Ovieto Clasico, San Giovese y Teuzzo.


Junto a Barbara Fielder, quien es export manager de la bodega e hizo las veces de anfitriona. Nos hizo sentir como en casa.


Con la Señora Ana presidenta de la bodega, una señora muy activa, madre de los hermanos Cesare y Andrea Cecchi.

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