La patilla fresca y dulcita


Para combatir el calor de estos días no hay como un trozo de patilla fresca, dulcita y si es posible fría, recién sacada de la nevera. Pero escoger una patilla que cumpla todas esas condiciones tiene su ciencia, no basta con golpearla y esperar que haga eco, eso solo le dirá si está en su punto de maduración óptimo.

Una persona muy cercana, que nunca se equivoca seleccionando las patillas, compartió conmigo algunos de sus secretos. En primer lugar, afirma que hay que pedir que corten la patilla por la mitad, porque acertar cuando está entera es muy difícil.

Luego, que la forma sea uniforme, por ejemplo si es angosta en un extremo y ancha en el otro, no sirve. Seguidamente que la concha sea gruesa y que tenga la menor cantidad de semillas posibles.
Según él, ese es su secreto y les aseguro con conocimiento de causa, que por lo menos a él su método no le falla.

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